Pasar a la página principal del sitio de Feoktistova Alejandro Grigórievich
El sitio personal de
Feoktistov
Alejandro
Grigórievich
RussianRUS EspanolESP

Las novedades

08.06. 2007.
Dao de Arcad
Es acabada y es publicado la novela siguiente sobre las aventuras que cogen Arcad. Podéis conocer las firmezas de la novela aquí.

La búsqueda

Búsqueda personalizada

La prosa

Sobre la imagen y los profetas

Para la imagen y la confianza en aquello, que tras de la imagen desaparece algo importante, es bastante  solo una forma - sólo para veían lesotros y reflexionaban hasta la fin por ti, que  tu o significas mucho, u ocupas el puesto responsable, o haces el trabajo grande, que te alzará a las alturas extraordinarias. Y ellos envidian. Algunos se admiran. Además la fantasía propia juega con ellos la broma pesada - los tuyos resultados finales son desconocidos, sino las conjeturas  de ellos son grandes. En general, a menudo la imagen buena es propia a los estafadores buenos. Cuanto es repartida más la persona en la muchedumbre, tanto más para ella es atractiva, tanto, es a menudo, esta persona quería recibir ventajas que van en el contra  de los intereses  de cada uno que se admiraba por  élla.

Algunos, que se encuentran en la muchedumbre, comprenden su carácter gregario. Pero no cualquiera tiene una cualidad necesaria - o ser en su dirigente, o apartarse de ella, habiendo perdido en ella.

Como los tribunos de la muchedumbre, que se hacen por cierto tiempo sus pastores, intervienen las personas diferentes. Unos de ellos son los mofletudos, con  las corbatas, les otros  no son  los impresionantes exteriormente, pero, con todo eso, a menudo tras de ellos va la muchedumbre. Y si los primeros después del mitin salen para sus apartamentos de ostentación sobre la máquina querida junto a la guardia, llamando los consejeros para el cálculo del rating de su imagen de hoy en el "pueblo",  los segundos salen en sus tugurios. Sin embargo, aunque se diferenciaban ellos por su vestidito, la posición, la manera, la forma de la ejecución,  sino el objetivo a ellos uno mismo – llevar de si la muchedumbre.

Y aunque para la imagen, como se considera, es necesaria la forma buena, la ropa, la posición en la sociedad, pero más bien esto es necesario en los salones. En la calle la muchedumbre va más a menudo por las personalidades, cuales pueden llevarla por su manera, su exaltación, e.d. por las cosas, por las cuales la muchedumbre puede creer en la sinceridad de su pastor, su profeta.

En uno de las capitales sobre el agolpamiento enorme de la gente intervenía uno de tales profetas. Nuestro profeta poseía primero de cualidades antes citado. Él no podía perderse, porque fue persona impresionante - y por fuerza de la apariencia, y por fuerza de su carácter. Flaco, delgado, con los ojos brillantemente ardenados, con los cabellos  incomprensibles de cual color, hace mucho sucios, del matiz sucio de castaño,  con  la frente estrecha y los labios sensuales, él era repartido en cualquier grupo por la exaltación, que partía de él, tan pronto como él volvía la mirada o tan pronto como comenzaba a decir. Y aunque a menudo él llevaba la tontería, como, además, y cada líder de la muchedumbre que mitinea, la muchedumbre lo escuchaba.

La gustaba su exaltación, por cual cada uno de la muchedumbre  fue quitado por fuerza de su vida ordinaria. Como si su esta cualidad  comunicase de cada uno, que lo percibía, cierta aureola de la participación en ciertos misterios, los misterios de los poderoses. Además él es hábil llevar las masas. A él se han tenido bastante   las palabras llamativas, que levantaban las profundidades escondidas de los deseos que no han cumplido, que son ahora, aquí, en el momento actual, junto con él, con su profeta, a través de cierto instante seremos encarnado. Ellos fueron su niños. Y sus niños le daban su energía hasta el fin. De ella él se encendía aún más.

Su alma nacida en la irreligión, y que se ha parado en el cruce de caminos - ni la fe benéfica, ni el escepticismo sabio, y así, algo medio entre la superstición y el ateismo, - engendraba a él  los demonios, que por la noche profunda, en la ausencia de la muchedumbre y los estudiantes de sus sermones delirantes, atormentaban su razón dolorosa.

Cualquiera fe supone dos cosas: la superstición - la fe en el revuelo de la vida, los pensamientos, los hechos y hechitos, las ideaitas; en todos los de que más a menudo se jactan los radicales de todo género. Aquí, como que, tienen tales hechos y ellos conducen nosotros a tales acciones "revolucionarias". Y para los radicales semejantes todo le resto de nada significa. Ellos no reconocerán otra verdad, otra verdad de la vida, la otra fe. Ellos rechazan, como ellos cuentan, cada fe y se hacen  los ateos militantes. Pero ellos incluso no sospechan, por fuerza de la escasez de sus razonamientos, que éllos – son también los creyentes, pero que creen en el primitivismo, en el revuelo, en los hechos, descubiertos por ellos, como si estos hechos y hayan la verdad definitiva. La vida es demasiado poliedra para que ponerse en el juego limitado de cualesquieros hechos.

La segunda cosa - la desconfianza - la negación del revuelo mezquino  de la vida, la negación de las ideas precoces; la inclinación por la constancia clara y habitual; el conservatismo. Es posible concluir que la fe aparece o del desconocimiento completo (la fe en cualquier cosa, la fe en los milagros, en la palabra del pastor y etc.); o después del proceso difícil del conocimiento del mundo circundante, después de las reflexiones dolorosas sobre la multitud de hechos y sobre aquello que todavía su cantidad más grande será conocida nunca, aparece la fe en la autenticidad del conocimiento; pero es simultáneo con éste y las dudas constantes de esta autenticidad…

A nuestro profeta en el alma dominaba la primera mitad de la fe y no había definitivamente segunda su mitad, crítica. Ello era atormentado por los demonios del cosmos. Las esencias terribles que nacían en su cerebro, - estos fantasmas dolorosos - le parecían por las visiones reales. Por la debilidad de su razón él no podía cribarlos como los engendros de la razón; él estaba enfermo realmente de alma por género humano. Y por eso sus sermones parecían a menudo por tales sinceros. Tanto más, cuanto que él decía sobre las cosas completamente accesibles, simples, claras para todos los. Acaso los poderes no se han atascado en la corrupción? Acaso los millones de ciudadanos simples de uno de los estados más ricos de la planeta no se contentan con la ración pobre del mendigo? Acaso cada uno de que lo escuchan tiene una posibilidad por lo menos un poco de subir la escalera en esta carrera para que por lo menos la vez probar, en algunos instantes, aquellas alegrías de la vida, cuales observan constantemente ellos por el televisor, - las salas ricas, los pares elegantes bailantes, el brillo de los adornamientos de las mujeres incomparables, las caras satisfechas bien nutridas de los hombres cuidados, y los manjares, Dios mío, cuales manjares?!

Acaso el gobierno no gasta sus ofrendas insignificantes fiscales en el cosmos incomprensible, de que ellos no reciben nada, incluso como el bodrio superfluo en los refugios nocturnos públicos? Él todos los dice fielmente! El grito del alma cada uno él ha elevado en el grito del Alma Humana. Pero con todo esto fue no toda la verdad. De donde saberla a la muchedumbre?! De donde saber a la muchedumbre  que él recibe ciertas sumas que le permiten no hambrear, a través de los testaferros de ciertas compañías? Pero con todo además él fue sincero. Él tenía miedo realmente al Cosmos…

Por otro lado, él tenía un suministro complementario de su energía cordial - la muchedumbre de sus adoradores.

La muchedumbre es no la asociación. Esto algo le otro. Cada líder que llama el agolpamiento de la gente  a lo algo, aquello más trata de utilizar los instintos animales de la gente, trata de jugar sobre sus emociones, trata de solucionar su problema privado a cuenta de la energía de la muchedumbre. La muerte es preparada por todos los. Así para que acelerarla para todo, además para todos los en seguida! Mejor vida pesada, triste mañana, que el suicidio hoy.

La supervivencia y la inmortalidad de la humanidad - en su racionabilidad. Atrás, en la barbarie, en la destrucción a sí  la vía semejante no existe. Hay una vía - adelante, al desarrollo del intelecto. En el mitin y en la muchedumbre la mente mala utiliza la energía de los muchos para la realización sus  objetivos bajos. Pero la prohibición de los agolpamientos semejantes nunca de nada daba. De la prohibición nacerán las sectas, el sótano, una muchedumbre aún más mala y el fanatismo. La educación depende de los poderes, pero los poderes no desean tener la populación inteligente…

Ciertos intelectuales ven una salida de esta situación - la separación de la muchedumbre. Los espacios grandes para la residencia, cuando los profetas no tendrán cantidad del rebaño para la recogida de la muchedumbre. La asimilación del cosmos en este sentido – la salida de la posición. La individualización de la vida humana, el modo de vida sobre los espacios cósmicos enormes. Y, además, para la decisión del problema son necesarios los medios de comunicación más nuevos, abiertos para toda la gente, que permiten saber las novedades y los problemas no de la boca de los profetas, sino de la fuente originaria. Las ideas libres,  la voluntad libre, y no en la muchedumbre… Pero tal decisión del problema más a menudo fuera de las fuerzas cordiales de los profetas de los pelajes diferentes…

Discutir en el foro